Anuncio del Santo Evangelio según San Marcos:
Gloria a ti,Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: <<El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola;primero los tallos,luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto,se mete la hoz ,porque ha llegado la siega>>. Dijo también: <<¿Con qué podemos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos?
Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña,pero después brota,se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas>>. Con muchas parábolas parecidas les exponía la Palabra,acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas,pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.
Palabra del Señor:
Gloria a ti,Señor Jesús.
Homilía:
Parábolas sencillas y humanas:
Paz y bien hermanos(as) en Jesucristo, hoy San Marcos, nos presenta a Jesús , que sigue enseñando a sus discípulos y a todos aquellos que lo quisieran seguir; pero su método hera el más sencillo y humilde, utiliza las parábolas para que sea más fácil asimilar sus enseñanzas.
Jesucristo comienza a explicar a sus discípulos el reino de los cielos. Y lo hace con parábolas sencillas y humanas: la pequeña simiente que se arroja a la tierra y el grano de mostaza que crece despues hasta convertirse en un grán árbol. La tierra y la semilla tienen fuerza para producir el fruto y dar la vida. El reino es una semilla que dá vida,por el vigor y la fuerza que tiene en sí. No, es cuestión de técnicas humanas, de métodos eficáces, de montajes deslumbrantes. Es cuestión de recibir en el corazón la Semilla de la palabra,la fuerza de la gracia y ponernos a caminar sin miedo,confiados plenamente en la acción del Señor, que nos conduce, que nos lleva de la mano. ¡Cuánta sencilliez en las palabras de Jesús y en sus ejemplos, tomados de la vida misma!
Si no escuchas cada día la voz de Dios en el Evangelio, en la naturaleza, en las personas, no tendrás paz en tu vida. Por mucho que escuches otras cosas.