Lecturas del día: oficio de la fiesta:
Hechos 2,1-11;Salmo 103;Romanos 8,8-17;Juan 14,15-16.23b-26.
Lectura de los Hechos de los apóstoles: Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente,un ruido del cielo,como de un viento recio,resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas,como llamaradas,que se repartían,posándose encima de cada uno. Se Llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras,cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería. Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido,acudieron en masa y quedaron desconcertados ,porque cada uno los oían hablar en su propio idioma.
Enormemente sorprendido,preguntaban: <<¿No son Galileos todos estos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos,medos, y elamitas,otros vivimos en Mesopotamia,Judea,Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia,en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene;algunos somos forasteros de Roma, otros Judíos o prosélitos;también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua>>.
Palabra de Dios:
Te alabamos Señor
Nos unimos al Salmista y respondemos:
R: Envía tu Espíritu Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Lectura de la carta de San Pablo a los Romanos:
Hermanos: Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis sujetos a la carne,sino al Espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Pues bien, si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado,pero el Espíritu vive por la justificación obtenida. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales,por el mismo Espíritu que habita entre vosotros. Así pues, hermanos, estamos en duda,pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne,vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo,viviréis. Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios,esos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud,para recaer en el temor,sino un espíritu de hijos adoptivos,que nos hace gritar: <<¡Abba!>>(Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios;y,si somos hijos,también herederos;herederos de Dios y coherederos con Cristo,ya que sufrimos con él para ser también con él glorifica dos.
Palabra de Dios:
Te alabamos Señor.
Vieron aparecer unas lenguas,como llamaradas, que se repartían,posándose encima de cada uno.
Aleluya,aleluya,aleluya, gloria al Señor.
Aleluya,aleluya,aleluya,gloria al Señor.
Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor,que este siempre con vosotros.
Proclamación del Santo Evangelio según San Juan:
Gloria ti,Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: <<Si me amáis,guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor,que esté siempre con vosotros. El que me ama guardará mi Palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía ,sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado,pero el Defensor,el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre,será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho>>.
Palabra del Señor:
Gloria a ti,Señor Jesús.
Homilía:
Paz y bien hermanos(as) lectores: Hoy, domingo celebramos en la Iglesia católica la fiesta de pentecostés, (la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y la Virgen María).
Y, con este gran acontecimiento cada uno de nosotros se debe alegrar, porque ya no vivimos sujetos a las tinieblas y al pecado,sino que ahora llenos del Espíritu Santo de Dios,podemos sentirnos realizados y llenos de su infinito amor.
En, la primera lectura, de los Hechos de los apóstoles, vemos como San Lucias,nos narra la forma como el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles y estos quedaron tan llenos del Espíritu Santo y dispuestos para salir a evangelizar el mundo.
Es de admirar, que los apóstoles antes de llegar el Espíritu Santo, estaban muy asustados y llenos de miedo,no sentían la capacidad de ser hombres dispuestos a cumplir el encargo del Señor; es verdad que permanecían reunidos junto con la Virgen María madre de Jesucristo, y pasaban el tiempo dedicados a la oración a Dios.
Pero, el fenómeno de este grupo de seguidores de Jesucristo, da un giro total, de hombres cobardes y llenos de miedo, ignorantes y sin esperanzas, se transforman en hombres dispuestos a todo por cumplir la voluntad de Dios.
Ellos al recibir al Espíritu Santo en el cenáculo,se transforman en verdaderos baluartes de la misión y evangelización; tanto que los Judíos y demás hombres y mujeres que habían en Jerusalén,quedan desconcertados, al ver el cambio de estos hombres seguidores de Jesús, de cobardes a valientes y decididos a anunciar el Reino de Dios al mundo, sin importarles las dificulta des,y incomprensiones que su nueva misión les ocarrearía.
Llenos ya de la fuerza del Espíritu Santo, salen hablando en diferentes lenguas, para que así quienes los escucharan se dieran cuenta de lo que hablaban y anunciaban el Reino de Dios a todas las gentes de buen corazón.
Ya, no son miedosos, no le temen a lo que les pueda pasar, ser perseguidos,arrestados y azotados por amor a Dios, pero lejos del fracaso o intimidarse, es el tiempo de dar testimonio valiente de su Maestro.
En la segunda lectura, San Pablo, nos pide ser hombres y mujeres que viven de acuerdo al Evangelio, ya no con espíritu carnal, sino con espíritu de Dios, ya no debemos vivir de acuerdo con lo que nos pide el espíritu de la carne, sino que vivamos bajo la fuerza del Espíritu Santo, pues, lo que viene de la carne, es carnal y lleno de pecado,pero lo que viene del Espíritu Santo, nos da vida y vida en abundancia.
En conclusión, hoy estamos llamados por Dios para vivir en el amor de Dios y seguir con entusiasmo y felicidad a Cristo
Y, el evangelista, San Juan, nos presenta a Jesús pidiendo que guardemos los mandamientos,por que si lo hacemos entonces al amar a Jesús, estamos amando al Padre.
Y, notamos de igual forma que Jesús ora al Padre Dios,para que nos de la gracia de poder ser nosotros amados por, El,porque si amamos a Jesús y guardamos su Palabra, amamos a Dios y guardaremos su Palabra. Y, así, el Padre nos amará, y vendrá a morar con nosotros.
Claridad sin fisuras por parte de Jesús en lo que se refiere a la calidad y verdad respecto a nuestro pretendido amor hacia Él. El que me ama guardará mi Palabra; y a la inversa,el que no guarda mis palabras,no me ama. Dicho así,con esta franqueza,nos quedamos un poco perplejos,sobre todo si hemos sido instruidos por el Espíritu Santo acerca de la inagotable riqueza que contiene la Palabra de Dios. Sabemos acerca de ella,mas quizá solo de memoria,sin haber sido sumergidos en sus profundos manantiales cuyas aguas son gozo y alegría de salvación (Isaías 12,3). De ser así,acojamos con sencillez el don incomparable del Señor Jesús, su Espíritu Santo. Nos lo envía para enseñarnos a saborear la Palabra,a beberla y a comerla;también a recordarla,es decir, y tal como lo expresa este verbo, a llevarla al corazón,allí dará su fruto: conoceremos a Dios".
Señor Jesús, gracias por ese regalo de tu Espíritu Santo, enseñanos a amar y a vivir en el camino del Señor Jesús. Y, que el Espíritu Santo, nos colme de su fuerza y sabiduría,amen.