ESTE, ES, UN ESPACIO PARA LA REFLEXIÓN Y EL AMOR CRISTIANO,EN EL SE ENCONTRARÁN,LECTURAS DEL SANTO EVANGELIO DEL DÍA, UNA CORTA HOMILIA,MUSICA CRISTIANA,FOTOGRAFIAS Y DEMAS TEMAS RELASIONADOS CON LA FE CRISTIANA Y CATÓLICA, DE IGUAL FORMA, ESPACIO PARA EL AMOR Y LOS POEMAS,UN PEQUEÑO RECETARIO DE COCINA, NOTICIAS Y ALGO MAS. AVIERTO A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE DESEEN,ENCONTRAR UN ESPACIO PARA LA REFLEXION SIN DISCRIMINASIÓN DE CREENCIAS RELIGIOSAS O DENOMINACIONES CRISTIANAS. DE IGUAL
Santos: Juan de Capistrano;Hilarión de Gaza;Úrsula; Celia y Celina;Griselda.
Proclamación del Santo Evangelio Según San Lucas:
Gloria a ti,Señor.
Enn aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: <<Maestro,dile a mi hermano que reparta con migo la herencia>>. Él le contetó: <<Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o arbitro entre vosotros?>>. Y dijo a la gente:
Palabra del Señor:
Gloria a ti,Señor Jesús.
Homilía:
Paz y amor hermanos(as) en Jesucristo:
Hoy, el Señor nos invita a revisar nuestra forma de vivir y compromiso cristiano frente a las riquezas y a la vida espiritual.
El Sabio, el necio y la vida....
El discípulo es alguien que posee la sabiduría de Dios. Busca la vida como cualquiera de sus semejantes; pero, como sabe que no la puede retener en sus manos, da prioridad en su búsqueda a la que permanece para siempre, la de la abundancia inagotable que le ofrece su Señor y Maestro, su buen Pastor (Jn 10,10b). En contraposición al discípulo, al hombre sabio, Jesús nos presenta al hombre necio de hoy. Sus campos le han dado una cosecha extraorddinaria. Hasta ahí nada que objetar. No es malo tener abundancia en bienes. Lo que sí es sensurable es su necedad, su forma de reaccionar ante esta abundancia: <<Alma mía, tienes muchos bienes para muchos años>>. Jesús le llama necio. Creer que, por disponer de tantos bienes, tenga también en sus manos las riendas de su propia vida, es poco sensato. El Señor nos enseña a abrir los ojos, a fin de saber que la abundancia de vida no v iene de los campos granados de frutos, sino de Él, que es la vida (Jn 14,6).
Dios Padre Santo, concédeme una aversión profunda a todas esas necedades que antentan contra la calidad de vida que tú me das.