Santos: Justo;Otón;Sinforosa;Bernardino;Realino;Bta. Eugenia Joubert.
1ª del salterio.
Proclamación del Santo Evangelio según San Mateo:
En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto,se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas;él dormía. Se acercaron los discípulos y lo despertaron,gritándole: <<¡Señor,sálvanos,que nos hundimos!>>. El les dijo: <<¡Cobardes! ¿Qué poca fe!>>. Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma.
Ellos se preguntaban admirados: <<¿Quién es este?
¡Hasta el viento y el agua le obedecen!>>.
Palabra del Señor:
Gloria a ti,Señor Jesús.
Homilía:
Paz y bien hermanos(as) lectores del blog de Cristo y la Palabra de Dios hoy:
Es un espacio muy propicio el que nos da este Evangelio de Hoy, según S.Mateo solo cuatro versículos del capítulo octavo,pero cuatro versículos que cuestionan nuestra vida y nuestra fe en Dios y nuestra confianza en Él.
Si, recordamos: en, el Evangelio de ayer, dejamos a Jesús diciéndole a un escriba que deseaba seguirle, que se olvidara de de instalarse en algún tipo de acomodo material, que si quería seguirlo se debía de dar se cuenta que no sería fácil este seguimiento y no tendría recompensa económica ni nada por el estilo,pues seguir a Cristo no es sinónimo de poder, sino de servicio y entrega.
Tambien nos dimos cuenta que Jesús le dijo a otro que lo seguía pero estaba muy apegado a su familia, que se distanciara de ella, que para seguir a Jesús se debe tomar todo en serio olvidarnos de si mismos y vivir solo para Dios, y así ya podremos ayudar y servir a la comunidad.
En, este ambiente, de gran tormenta espiritual que recibían sus discípulos al escuchar las respuestas y los argumentos de Jesús hacia quienes lo querían seguir, se presenta ahora la fuerte tempestad y tormenta en el mar.
Aquí, deberíamos pensar, cual de las tempestades sentirían más los discípulos del Señor, las causadas por la naturaleza en el mar,o las que ellos habían recibido de Jesús por sus respuestas desconcertantes a quienes lo querían seguir.
Y, es de notar, que mientras esto les pasaba a sus discípulos, y el mar los ajustaba,Jesús dormitaba en el barco, como ajeno a lo que les pudiera pasar a sus discípulos, pero nunca Jesús se olvida de ellos, y esta siempre para ayudarlos,pero Él requiere que sus discípulos maduren su fe, que tengan experiencias de fe probada y es por ello que la naturaleza enfurecida con las olas y vientos tan fuertes que casi rompían la barca, los haga reflexionar y llamar a su Maestro.
Si,Jesús deja espacio entre su cuidado paternal y el desarrollo creciente de la fe de sus discípulos, pero, al verse despertado `por ellos tan asustados y desesperados, que no les bastaba la presencia física de su Maestro con ellos en la barca, que sintieron la necesidad de despertarlo y pedirle les ayudara; muy mala forma de proceder de ellos.
Tenían la máxima seguridad en la persona de Jesús presente con ellos, y dudaron,por eso Jesús los critica, y los tilda de cobardes y de hombres de poca fe. Ya despierto y habiendo reprochado a los suyos su comportamiento inseguro y falto de fe, les da la calma, ordena a los vientos y al mar calmarse, y asimismo sus discípulos lo deberían hacer, calmarse y dejar su inseguridad creer de veras en Jesús, tenerle confianza y saber que donde Dios está NO FALTA NADA.
Recordemos las palabras que Jesús dice a los suyos,al creer que naufragarían: "¿Por qué tenéis miedo. hombres de poca fe?" En realidad,con sus silencios Jesús nos prepara a hacer la definitiva experiencia de Dios como Padre, y que profetizó el Salmista: <<Pondré su mano sobre el mar,sobre los ríos su derecha. Él me invocará: ¡Tú,mi Padre...!>> (Salmo 89,26,27).
Si, hermanos(as), es ese el llamado que hoy,nos deja Jesús, ser hombres y mujeres capaces de encontrarle la seguridad a la vida dejando todo en las manos del Señor nuestro Padre Dios y de su Hijo Jesucristo.
Saber,que si depositamos toda nuestra fe en Ellos, nunca fracasaremos,pero si dudamos y nos sentimos inseguros,podremos seguir en un camino sin retorno,pues solo al
tener confianza en Dios, podremos encontrar la paz y la salvación.
"Señor Jesús, no me gusta la tempestad,pero concédeme aceptarla como puerta necesaria para encontrarte,descubrirte y, por fin,verte a mi lado".
Señor,Jesús, enseñarme a tener fe y seguridad en ti, y olvidarme de las tempestades de la vida,pues con tigo estas desaparecerán.