ESTE, ES, UN ESPACIO PARA LA REFLEXIÓN Y EL AMOR CRISTIANO,EN EL SE ENCONTRARÁN,LECTURAS DEL SANTO EVANGELIO DEL DÍA, UNA CORTA HOMILIA,MUSICA CRISTIANA,FOTOGRAFIAS Y DEMAS TEMAS RELASIONADOS CON LA FE CRISTIANA Y CATÓLICA, DE IGUAL FORMA, ESPACIO PARA EL AMOR Y LOS POEMAS,UN PEQUEÑO RECETARIO DE COCINA, NOTICIAS Y ALGO MAS. AVIERTO A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE DESEEN,ENCONTRAR UN ESPACIO PARA LA REFLEXION SIN DISCRIMINASIÓN DE CREENCIAS RELIGIOSAS O DENOMINACIONES CRISTIANAS. DE IGUAL
Lecturas del día: 3ª del Salterio.
Hebreos 10,32-39;Salmo 36;Marcos 4,26-34.
Proclamación del Santo Evangelio según San Marcos:
Gloria a ti,Señor:
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: <<El Reino de Dios se parece a un hombre que hecha simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo,sin que él sepa como.
La tierra va produciendo la cosecha ella sola:primero los tallos,luego la espiga,después el grano. Cuando el grano esta apunto,se mete la hoz,porque ha llegado la siega>>. Dijo también: <<¿Con qué comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña,pero después brota,se hace más alta que las demás hortalizas y hecha ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.>>. Con muchas parábolas parecidas les exponía la Palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas,pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.
Palabra del Señor:
Gloria a ti,Señor Jesús.
Homilía:
Paz y bien hermanas(os) en Jesucristo, en este primer día del mes de febrero, seguimos actualizando la Palabra de Dios según San Marcos, y nos encontramos a Jesús exponiendo a sus discípulos y a la gente el mensaje de la buena nueva y de la conversión.
Jesús compara el Reino de los cielos con el labrador y la semilla que siembra en su campo,si muchos de nosotros sabemos, que sembrada la semilla, ya lo demás llegará por si mismo a su tiempo; lo único de lo que el sembrador debe preocuparse es por preparar bien el terreno, y hacer de él un lugar bien dispuesto para la siembra.
La,Palabra de Dios, nos explica el evangelista, esta regada en el campo, y poco a poco se va obrando el milagro del crecimiento y madurez de esta simiente hasta dar la buena cosecha, así, es Dios que puso en nosotros su inmenso amor,y nos regalo en su Hijo la gracia de la salvación, que Él con su propia vida,palabra y obra nos otorgo,está ahí en el campo esperando que nosotros la acojamos, pero para ello, deberemos optar por una verdadera disposición espiritual, que nos abra el horizonte a lo infinito,solo podremos ver los frutos de esa simiente, en el momento, que tomemos conciencia del gran amor de Dios, por nosotros, y lo aceptemos como nuestro Salvador,pues su gracia está ahí presente esperando la apertura nuestra para recibirlo.
Pidamos a Dios, que logremos descubrir la inmensa riqueza de su amor, y practicando su palabra, viviendo de acuerdo a sus mandamientos,logremos descubrir que aunque estemos dormidos, o despiertos, su gracia, siempre estará allí,ofrecida como el medio de Salvación que Dios, nos legó.
Si, por eso Jesús compara el Reino de los cielos con el hombre que echa la simiente en la tierra para que esta cresca y cumpla su cometido,Dios, a entregado todo su amor, a nosotros, aunque no lo descubramos, está y crece como la simiente,pues su infinito amor y misericordia, solo buscan nuestra salvación, y nunca esta se alejara de nosotros,nos acompañará hasta la muerte.
Imploremos a Dios, que seamos capaces de vivir en este mundo, y acer que su Reino se haga más actual en nosotros y logremos identificarnos con el.
Es,de notar,el crecimiento de la semilla sembrada en el campo,la cual cada día,va cumpliendo su ciclo de vida, hasta llegar a la madurez y producir el fruto y este ser recogido; de igual manera,la palabra de Dios sembrada en nuestro corazón va creciendo sin que nos demos cuenta, y así no lo notemos, y nos hagamos indiferente a ella, esta siempre producirá su fruto,a su tiempo,pero ese fruto para ser recogido, necesita un estado de gracia donde pueda madurar y ser notado por nosotros, y ese estado es el momento, en que nos abramos al Señor y le dejemos actuar en nosotros.
La, segunda parábola expuesta hoy en este Evangelio es muy concreta:
Una, semilla de mostaza que siendo la más pequeña de muchas semillas, si se deja en el huerto, esta crece y llega a ser muy frondosa y producir su semilla al tiempo que puede prestar sus ramas para que los pájaros habiten en ellas.
Si, llega a ser tan grande que muchos pueden acercarse a ella y ser arropados para disfrutar de su sombra y descansar bajo su protección,es lo que el verdadero cristiano debe ser, un hombre lleno de Dios para con los demás, que comparta la gracia de la Palabra de Dios y la haga conocer de otros y se pueda vivir en comunidad y armonía bajo ese amparo de la Palabra de Dios, que puede llegar a ser tan grande su efecto en quienes la acojamos que nos dará la fuerza para sobresalir en un mundo que por el pecado del hmbre se ha tornado injusto,pero cobijados a la sombra del Omnipotente,alcanzaremos la salvación.
Esa, debe ser nuestra fe,que aunque al principio sea muy mínima, si nos abrimos al amor y a la misericordia de Dios, esta crecerá y será fructífera, al vivir nosotros la vida sacramental, y ser activos en la comunidad, dejando que Dios actúen en nosotros, hará que esta semilla crezca y pueda dar su fruto, pidamos al Señor, que nos de la capacidad de ser hombres y mujeres de gran fe, que podamos buscar llegar al encuentro del Señor,purificando nuestra vida, y haciendo que cada día, esta crezca en nosotros.
"Un cóctel explosivo:
Cuando se ha preparado la tierra no importa si la semilla sembrada es insignificante, ya que es Dios quien la hace fructificar. Él trabaja en ella ininterrumpidamente,como afirma Jesús (Jn 5,17).
Por su parte, el apóstol San Pablo, quién asocia la fe a la escucha de la Palabra (Rom 10,17),escribe a los Tesalonicenses manifestándoles su gozo inmenso porque recibieron su predicación - el Evangelio - no como palabra humana,por muy sabia que pudiera ser,sino como Palabra de lo Alto, de Dios,que, como tal es operante (1ª Tes 2,13),trabaja en quien la acoge hasta dar el fruto apetecido: el discipulado. Porque esta es la gloria de Dios, dice Jesús a los suyos, <<que deis mucho fruto y seáis mis discípulos>> (Jn 15,8). Buena tierra y la Palabra: he aquí el cóctel explosivo que nos sitúa cara a cara con Dios"
Señor Jesucristo, danos la fortaleza para ser,hombres y mujeres dispuestos a ser, el terreno fértil donde tu Santa Palabra pueda producir fruto, y fruto en abundancia.