ESTE, ES, UN ESPACIO PARA LA REFLEXIÓN Y EL AMOR CRISTIANO,EN EL SE ENCONTRARÁN,LECTURAS DEL SANTO EVANGELIO DEL DÍA, UNA CORTA HOMILIA,MUSICA CRISTIANA,FOTOGRAFIAS Y DEMAS TEMAS RELASIONADOS CON LA FE CRISTIANA Y CATÓLICA, DE IGUAL FORMA, ESPACIO PARA EL AMOR Y LOS POEMAS,UN PEQUEÑO RECETARIO DE COCINA, NOTICIAS Y ALGO MAS. AVIERTO A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE DESEEN,ENCONTRAR UN ESPACIO PARA LA REFLEXION SIN DISCRIMINASIÓN DE CREENCIAS RELIGIOSAS O DENOMINACIONES CRISTIANAS. DE IGUAL
Santos: Fiedel;Bto.Anselmo Polanco;Bto. Felipe Ripoll;Bto.Pio IX; Bto. Pedro Verhun.
4ª del Salterio.
Prcllamación del Santo Evangelio según san Marcos.
Gloria ati,Señor.
En aquel tiempo,como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes hoyó hablar de él. Unos decían: <<Juan Bautista ha resucitado, y por eso los poderes actúan en él>> Otrros decían:<<Es Elías>>. Otros; <<Es un profeta como los antiguos>>. Herodes, al oírlo, decía: <<Es Juan, a quién yó decapité, que ha resucitado>>. Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel,encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarle del medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que hera un hombre honrrado y santo y lo defendía.
Cuando lo escuchaba quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dió un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó ,gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: << Pídeme lo que quieras que te lo doy>>. Y le juró <<Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino>>. Ella salió a preguntarle a su madre. <<¿Qué le pido?>> La madre le contestó: << La cabeza de Juan, el Bautista>> Entró ella enseguida,a toda prisa, se acercó al rey y le dijo: <<Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de el Juan Bautista>>.
El rey se puso muy triste;pero, por su juramento y los convidadoos, no quiso desairarla. Enseguida le mandó a un verdugo que le trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel,trajo la cabeza de en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.
Palabra del Señor:
Gloria a ti, Señor Jesús.
Es Juan, a quién yo decapité,que ha resucitado.
Homilía:
Paz y bien hermanas(os) lectores del blog de Cristo y la Palabra de Dios hoy.
Nos encontramos frente a una lectura de la Palabra de Dios que nos narra como Herodes había mandado decapitar a Juan, y ahora sentía remordimientos de conciencia y no podía estar tranquilo.
Ya, conocemos esta historia de la muerte de Juan Bautista y su gran testimonio, que no dejó de anunciar al Salvador incluso dando testimonio con su vida, al reprocharle al rey su adulterio.
Miremos, esta realidad con una mirada que nos invite a reflexionar sobre nuestro compromiso cristiano y nuestra verdadera personalidad.
El, personaje del rey Herodes, y su comportamiento hipócrita y ambicioso.
Nos, narra el evangelista, que Herodes respetaba a Juan y lo escuchaba con atención lo defendía, pero la realidad de la vida de este hombre es muy diferente, se deja comprar por los alagos de su Hijastra y por su vaile y se compromete públicamente a darle lo qiue le pida, pero quizá nunca se imagino lo que esta pediría.
Juan Baautista le predicaba y le hablaba a el rey, y este lo escuchaba atento, se interesaba por su predicación le llamaba la atención, pero no tuvo la capacidad suficiente de rechazar el pecado y imponer su criterio,la vida de un hombre no significo nada para él.
Bien, es momento de preguntarnos, ¿no será que hoy día, esta pasando esto en nuestra realidad?
¿Cuantos, de nosotros estamos siendo como Herodes, que nos llama la atención la Palabra de Dios, pero no somos constantes en su seguimiento, fallamos por cualquier motivo.
Nos, entuciasma la predicación de los misioneros, los sacerdotes, los catequistas, y evangelizadores, nos llama la atención, pero no estamos tan convencidos de ella, que nos dejamos cautivar por las cosas del mundo y nos alejamos del plan redentor de Dios.
Si, participamos de la Eucaristía y oficios religiosos, incluso nos gustan pero, no al extremo de convertirnos y dejar el pecado y retomar a Dios para que habite en nosotros, nos esta pasando igual que a Herodes, dejamos que las cosas materiales nos convensan y roben nuestro corazón.
A Herodes, lo notamos según el evangelio que se entuciasmaba con la predicación de Juan en otras palabras se sentía a traido a entrar en ese nuevo estilo de vida, pero los compromisos, el poder, los RESPETOS HUMANOS y el deseo de no quedar mal con los demás lo alejaron de Dios.
¿No, esta pasando en la actualidad lo mismo?...
¿Cuantos de nosotros, nos sentimos atraidos por la predicación de los ministros de Dios y por el Evangelio, la Palabra de Dios, nos llama la atención, pero pueden mas los respetos humanos, el quedar bien con los demás, el estar muy cómodos en lo actual y no le damos la oportunidad a Dios de que ocupe el lugar más importante de nuestra vida.
Esto, es lo que podemos estractar hoy de la Palabra de Dios, que estamos llamados a la conversión, al arrepentimiento, y a la salvación, pero para que esto se haga posible, deberemos de luchar más por apropiarnos de la Palabra de Dios, practicar la vida sacramental, sumergirnos más en la vida de la Iglesia en las pastorales y abrirle el alma a Dios, Dejar el miedo a ser criticados y despresiados por los demás, por ganar a Jesús, esa es hoy la invitación del Señor, desacomodarnos en la vida diaria y abrirnos a la voluntad de Dios, decirle si a Jesús, seguir sus huellas y entregarnos a la oración, a la reflexión a vivr más la vida sacramental, a convertirnos y dejarle el espacio a Cristo, decir no al mundo y a sus comodidades, y si a Jesús y a su camino de salvación. No sigamos imitando a Herodes, que por no quedar mal con la gente, le falló a Dios y a su plan de salvación-.
En resumen:
Señor Jesús, dame la fuerza para buscarte siempre solo a ti y a despreciar las cosas terrenales y aceptar las espirituales.
Digamos, no al mundo y a los respetos humanos, que nos alejan de Dios.
Abramonos a Dios y a su infinita misericorddia.
Que, los placeres y las comodidades de este mundo, no nos alejen del camino de la salvación.
Que, te diga si a Tí, Señor y no a las cosas del mundo y a las tentaciones del
Demonio.
Fortalece,Señor, a quienes se ven probados cada día en medio de las dificultades y los problemas cotidianos.