Lecturas del día: 3ª del Salterio
Sirásidas(Eclesiastés)6,5-17;Salmo 118; Marcos 10,1-12.
Proclamación del Santo Evangelio según San Marcos:
Gloria a ti,Señor.
En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania;otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según la costumbre les enseñaba. Se acercaron unos fariseos y le preguntaron,para ponerlo a prueba: <<¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?>>Él les respondió:<<¿Qué os ha mandado Moisés?>>.
Contestaron: <<Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un carta de repudio>>. Jesús les dijo: <`Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto.
Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre,se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne". De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido,que no lo separe el hombre>>.
En casa,los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: <<Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra,comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro,comete adulterio>>.
Palabra del Señor:
Gloria a ti,Señor Jesús.
Unidos,hasta la muerte,sin separarnos y sin divorcio,tolerandonos y perdonandonos mutuamente nuestras faltas. Lo, que Dios unió, que no lo separe el hombre.
Paz y bendiciones hermanas(os) lectores de la Palabra de Dios hoy, en el blog de Cristo.
Este día en el que la Iglesia Católica celebra la fiesta de María Auxiliadora,patrona de los Salesianos y por su puesto patrona nuestra, recibimos de la Palabra de Dios un gran mensaje y una corrección fraterna pero estricta,sobre la vida de los esposos y del matrimonio:
Jesús, que siendo tentado por los fariseos le preguntan si es lícito o no el divorcio, a lo cual Jesús responde con gran seguridad, que si Moisés permitió darle a la mujer una carta de repudio, fue por la dureza del corazón de hombres,no por voluntad de Dios.
Si, en nuestra vida cotidiana,podemos ver que es muy popular lo del divorcio,pero si somos cristianos podemos darnos cuenta que en el plan de Dios, no existía ni existe esa consideración.
Y, nos recuerda que al principio de la creación Dios los creó marido y mujer ( Génesis1,27-28)y los creo para que vivieran en unidad y por siempre, no dejó espacio a las ideologías del ser humano, sino que sentó de lleno el precedente, el matrimonio es para siempre y sin derecho a divorcio; pues quien se divorcie, y se case con otra(otro) cometen adulterio.
Quizá hoy día, para muchos de nosotros esté ya pasada este orden y sistema de vida según la ley de Dios,muchos de nosotros hemos cometido pecados contra este mandato de Dios, y así nos olvidamos del Señor. Pues, si de verdad creemos en Dios, es el tiempo de poner fin a la situaciones de pecado y retornar arrepentidos a Dios,y cambiar de vida, iniciar una vida nueva según el corazón de Dios, quién nos dará un corazón de carne, y no seguirle las huellas de Satanás que nos llevarán a la perdición.
Podemos concluir, que según el proyecto de Dios, no existe el divorcio ni el ser humano puede casarse con otra(otro) siendo ya esposos, porque entonces cometerán adulterio y estarán llenas de pecado.
"Un corazón nuevo"
Solo el corazón que sale, que va más allá de si mismo,libera al hombre de su amor posesivo,el que devora todo lo que le sale al paso y hasta lo hiere,al no poder colmar sus insatisfacciones. Jesús le da un nombre: dureza de corazón,correspondiendo así a la pregunta de si se puede un hombre repudiar a su mujer partiendo de la base de que Moisés si lo permitió. La respuesta del hijo de Dios es diáfana: Según la dureza del corazón del hombre, Moisés pudo permitirlo; según la plenitud de un corazón reconstruido y lleno de Dios, no. Por su puesto que no estamos hablando desde la perspectiva de la ley,sino de la gracia,desde la perspectiva de un corazón creado por Dios tal y como Él lo prometió. (Ezequiel 36,26), Mucho saben de esto los que alcanzan la madurez en el discipulado, tanto los célibes como los casados; <<Madurez de la plenitud de Cristo>> así lo llama San Pablo (Efesios 4,13).
Por, tanto,si somos verdaderos cristianos, debemos escuchar el llamado de Cristo, y amar desde el corazón de carne lleno de amor por Dios, y rechazar las malas costumbres y tendencias de un mundo cada día mas moderno,pero de igual forma caduco.
Ni, en el Antiguo Testamento, era lícito el divorcio, así las leyes judías lo aceptaran, y tampoco lo es ahora en nuestros días, así las leyes civiles lo promuevan y apoyen su realización,pues ello atenta contra la moral,la caridad, el amor, y el mismo respeto de cada uno de nosotros.
El divorcio, como las infidelidades de pareja, que hoy son muy comunes entre nosotros,no son aceptadas por Dios, y si las hemos cometido,con humildad debemos arrepentirnos de ello,pedirle perdón a Dios , confesarnos,y dejar ese mal camino, que solo nos lleva a un rato de "placer mundano"pero a una eternidad sin Dios.
Concédenos Señor,Dios nuestro, no fiarnos nunca de nuestro corazón de piedra, sino del de carne que nos quieres dar.