ESTE, ES, UN ESPACIO PARA LA REFLEXIÓN Y EL AMOR CRISTIANO,EN EL SE ENCONTRARÁN,LECTURAS DEL SANTO EVANGELIO DEL DÍA, UNA CORTA HOMILIA,MUSICA CRISTIANA,FOTOGRAFIAS Y DEMAS TEMAS RELASIONADOS CON LA FE CRISTIANA Y CATÓLICA, DE IGUAL FORMA, ESPACIO PARA EL AMOR Y LOS POEMAS,UN PEQUEÑO RECETARIO DE COCINA, NOTICIAS Y ALGO MAS. AVIERTO A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE DESEEN,ENCONTRAR UN ESPACIO PARA LA REFLEXION SIN DISCRIMINASIÓN DE CREENCIAS RELIGIOSAS O DENOMINACIONES CRISTIANAS. DE IGUAL
PERDONA TU PUUEBLO SEÑOR, PERDONA TU PUEBLO PERDONALE SEÑOR.
Hermanos, una ves más, nos ha reunido el Señor Jesucristo, para reflexionar, sobre l su legado de amor. Él, quiso morir en la cruz, para darnos vida nueva y libertad, dispongamonos pues con toda el alma y el corazón, para agradecerle ese inmenso amor y entrega, en la cruz.
El domingo de Ramos inauguramos la Semana Santa con una procesión. Caminabamos al lado de Cristo que, montado en un asno, entraba en Jerusalén como Rey de paz. Acompañar al Señor era una verdadera suerte. Caminabamos a su lado con fe y devoción. Aclamábamos a nuestro salvador y redentor.
Espiritualmente nos poníamos entre los seguidores de Jesús que,tal como nos narraba el Evangelio, llenos de alegría, alababan a Dios a grandes gritos por todos los prodigios que habían visto, y decían: Bendito sea el Rey, el que viene en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto.
En este domingo de Ramos, en nuestras Iglesias proclamabamos ya la pasión de Jesús.
El Rey que viene en nombre del Señor y que trae con sigo la paz. Es el que lleva una dolorosa corona de espinas. Reina con los brazos abiertos y con el jadeo de una durisima agonía.
Fijémonos bien bien: es el que dijo que deseaba ser bautizado con un bautismo de sangre, que quería prender fuego en la tierra con su ardiente amor, que venía a servir a Dios y a los hermanos.
Nuestro Rey lo tiene muy claro: Reinar es servir.
Hoy, como el domingo pasado lo acompañaremos con profundo sentimiento y vigorosa piedad. Nos hallamos especialmente conmovidos ahora mismo, en esta hora en la que Cristo entregó su vida por la salvación del mundo. ¡Miradlo bien! ¡Miradlo crucificado! La misericordia de Dios ha llegado hasta aqui.
Y todo por nosotros los hombres y por nuestra salvación. La mirada amorosa de Cristo hase aflorar en nuestros labios la acción de gracias. Y nos mueve a un cambio de vida. Si, a una vida de entrega al Padre del cielo. Una vida que, en la obediencia a los mandamientos de Dios, cobra el máximo sentido y se transforma, en Cristo. con un amor generoso y abnegado por los demás.
La, liturgia del domingo de ramos, nos recordaba que "los niños Hebreos,llevando ramos de olivo, salieron al encuentro del Señor: "¡Ho sana en el cielo!" ¿Qué hermosa actitud de los pequeños, aquellos a quienes el Maestro llamó amigos suyos y a quienes puso como modelo para progresar en la vida de la fe!,
Si, de igual forma, nosotros hoy, viernes Santo, al conmemorar y predicar las siete palabras de Jesús en la cruz, resibamoslo en nuestro corazón con amor,inclineemos nuestra cabeza frente a su cruz, sitio de su real trono, y dejemos que su amor y enseñanzas nos guien por este mundo.
Si, abramos nuestro corazón, con sencilléz, a Cristo clavado en la cruz. Al lado de aquel que se humilló hasta el extremo, aprendamos a ser niños, a decir Padre, a ser pobres, a no tener nada ecepto al mismo Cristo.
Pidamos a Dios capacidad de sorprendernos y de escuchar. Y digamos a Cristo crucificado que le amamos con todo nuestro corazón.
Un año más, nos reunimos ante la cruz trono de Cristo, con nuestra fe y devoción,guiados por la fuerza irresistible de quien es nuestro salvador. Ha sido el EspirituSanto, quien nos ha guiado y reafirmar nuestra fe en Cristo crucificado y tener la seguridad que sólo en Él, tendremos la redención, contemplemos, que la cruz y quien fue crucificado, no fueron simbolo de derrota o frazaso, sino todo lo contrario, trono de gloria y triunfo definitivo sobre la muesrte y el pecado.
Estemos, seguros, que la mejor apuesta en nuestra vida es el seguimiento y aceptación de Cristo y el cumplimiento de sus enseñanzas y de su Evangelio.
Hoy, sentimos bién vivas las palabras que el mismo Jesús dirigió a Nicodemo, el hombre que busca la verdad con afán: "Tanto amó Dios al mundo, que envió a su Hijo único para que no se pierda ni uno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna" (Jn 3,16-17)
¡Admiremos y grabemos en nuestro corazón, este amor tan grande que no dudó en entregar a Cristo por nosotros! Sepámoslo siempre: el amor de Dios es consistente e infinito. Está siempre a nuestro alcance. Hoy es una llamada a cada uno de nosotros. ¡Respondamos a ella con generosidad y amor!
Que, la reflexión sobre estas siete palabras nos llenen de fe, amor y deseos de entregarnos definitivamente a Dios y a su amor.Que, logremos salir convertidos en hombres y mujeres nuevos, y que el día de la VIgilia pascual descubramos el verdadero sentido de la muerte y resurreccion de Jesucristo amen.